La educación después del resguardo

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La transformación de la educación en general, no sólo desde el punto de vista digital, es un pendiente del mundo y por supuesto de nuestro país. Repensar la manera en que nos preparamos de niños y jóvenes para una vida de adultos debió transformarse desde finales de los años ochenta (previendo el futuro) cuando la era moderna ya venía transformándose a un postmodernismo empujado por la tercera revolución industrial, por la incursión de las tecnologías de la comunicación y la información en la vida diaria.

La educación en México (y en gran parte del mundo) ha evolucionado poco, en algunos casos nada, a pesar de que algunas escuelas han aceptado “enseñar computación” durante los últimos años, este conocimiento apenas alcanza a cubrir el rezago ya de un par de décadas.

Hoy por hoy es la Escuela (así, con mayúscula) el espacio por excelencia para el desarrollo integral de niños y jóvenes y deberá seguir siendo un lugar privilegiado provisto con las mejores personas (docentes, directivos y administrativos) para concentrar y coordinar el proceso de educación tanto académicamente, como formación en habilidades para el trabajo, habilidades blandas, valores, virtudes y por supuesto la definición de un claro propósito de vida para cada alumno.

Esto suena utópico ya que hoy por hoy la estructura escolar actual no alcanza. Escuelas públicas y privadas dependen de un mismo sistema educativo que no ha podido deshacerse de un pasado burocrático por una enorme estructura nacional y de los estados.

¿Utopía o realidad?

En la última década, el desarrollo de la tecnología ha venido a disrumpir en algunos modelos de negocio pero también en nuestra vida cotidiana. El ejemplo más notorio ha sido la quiebra de Blockbuster (la cadena global de tiendas de renta de DVD) por la incursión de las plataformas de streaming principalmente por Netflix.

Esto es sólo un ejemplo de muchos otros segmentos que han transformado sus procesos y sus negocios basados en los avances de la tecnología, principalmente en plataformas y en aplicaciones móviles. Y no sólo eso, también han enfrentado tradicionales paradigmas que ha sido necesario desechar para dar paso a una nueva era que conocemos como la cuarta revolución industrial caracterizada por la interacción del mundo físico, digital y biológico.

Mientras el mundo se transforma, dentro del salón de clase el profesor enseña el mismo plan de estudios (aún considerando las recientes reformas, no ha cambiado en lo esencial) con los mismos métodos que desde hace casi cien años.

Hasta antes del resguardo preventivo las plataformas educativas habían sido utilizada sólo por instituciones de educación superior, principalmente en posgrados. En menor grado en licenciaturas pero prácticamente nulo en nivel medio superior mucho menos en nivel básico a pesar de ser muy accesibles para las instituciones educativas.

Esto es lo que está pasando en Baja California

Haciendo un poco de historia hay que reconocer que Baja California ha sido pionero en el desarrollo de plataformas educativas con Escuela Net desde 2005 en Mexicali, dirigida a nivel básico no sólo para el control escolar sino para videoconferencias entre planteles educativos para clases a distancia, también cuenta con resguardo para planeaciones, compartir presentaciones de clases exitosas entre docentes de cualquier área remota, entre muchas ventajas. 

He formado parte de esta lucha y he sido testigo de que ha sido el mismo Sistema a través de su gran aparato burocrático, de intereses oscuros y de decisiones retrógradas que se han empeñado en no evolucionar el sistema educativo ignorando la tecnología diseñada con este propósito.

A partir del 17 de marzo del 2020 en que se anunció el resguardo preventivo para todos los estudiantes, las plataformas educativas y de comunicación grupal tomaron un protagonismo impresionante. Esto tomó por sorpresa a la gran mayoría de profesores, padres de familia y alumnos. Por supuesto también lo fue a nivel institucional en las escuelas, colegios y en el mismo Sistema Educativo Nacional. Sumado a la crisis emocional que generó el contagio masivo mundial y local, se sumó la incertidumbre por el desconocimiento al manejo no solo de plataformas sino incluso de la comunicación por mensajes de texto: padres desesperados, alumnos con exceso de tareas, docentes enviando las planeaciones y temerosos de grabar una video clase.

Son muy pocas las instituciones las que en ese momento estaban listas y capacitadas (estas pocas son de sostenimiento particular), algunas certificadas o en proceso de certificación en plataformas como GSuite de Google o alguna otra de Microsoft. Estos colegios han sido guiados por empresas de tecnología como la tijuanense Club LIA quien ha sido pionero en la actualización de colegios y escuelas desde hace más de una década con sus plataformas educativas propias y que ha organizado eventos como Educar Innovando ahora transformado a nivel nacional en Education Makeover.

Finalmente todos tuvimos que aprender en dos semanas lo que debíamos haber estructurado desde hace años. Además descubrimos cosas nuevas y tuvimos que desarrollar habilidades hasta entonces desconocidas.

Autonomía y autorregulación

La autonomía y la autorregulación en los jóvenes de secundaria y prepa ha sido un reto para las familias que han tenido que desarrollarlas forzosamente ya que queda completamente al descubierto su propia eficiencia y eficacia en el proceso de aprendizaje. Queda fuera el pretexto de si es “el grupo”, “algún compañero” o “el profesor” quien no permite avanzar en los aprendizajes.

En nivel básico quedó inminente los diferentes estilos de aprendizaje o las inteligencias múltiples como lo llamaría Howard Gardner, quedando al descubierto que lo que algunos alumnos logran en 15 minutos a otros les toma 2 horas y algunos mucho más. Las diferentes condiciones cognitivas también quedan a la vista aunque no siempre estén claramente diagnosticadas.

La educación en general y los aprendizajes académicos en lo específico es un trabajo de equipo. El involucramiento de padres de familia en este proceso ha dado un gran paso. Hoy llevan más responsabilidad y tienen el tiempo de dedicarlo a este proceso.

Una de las más grandes lecciones que podrá darnos esta circunstancia, es la reflexión sobre la autonomía de los alumnos y las familias en la adquisición de aprendizajes y nuevas habilidades basado, por supuesto, en los planes de estudio oficiales, pero también en el desarrollo de propósito de vida familiar e individual para explorar las miles de opciones que hay en Internet para adquirir con autonomía nuevos conocimiento para alcanzar metas propias tan variadas entre todos los alumnos que definitivamente no lo contempla ni contemplarán los planes de estudios a nivel nacional.

El valor del trabajo del docente frente a grupo también es un ganador. El papá-profesor de dos o tres niños en casa ha valorado el trabajo de quien frente a 25 o 30 alumnos día con día entrega no solo su trabajo y preparación sino su corazón para dar conocimiento, cariño y amor a todos en su grupo… o sea a cada uno de nuestros hijos.  

No sólo los niños en edad escolar han tenido nuevas experiencias y aprendizajes por este periodo de resguardo. Todos hemos tenido que adaptar nuestra actividad laboral a un modelo de homeoffice que no habíamos contemplado. Hemos visto cómo se adaptan de manera emergente, juntas y charlas por videoconferencia, nuevos modelos de venta a domicilio, hemos descubierto el youtuber que todos tenemos dentro, entre muchas otras experiencias. 

El mundo del aprendizaje tanto escolarizado como autónomo no volverá ser el mismo tras este periodo de resguardo. Hoy nos queda claro que la transformación educativa no vendrá por la inspiración de un gobierno o de un funcionario en turno. La transformación educativa la tenemos que hacer todos. Hoy tenemos la oportunidad de generar contenido compartiendo lo que mejor sabemos hacer para disposición de todo el mundo y podemos aprovechar lo mismo cada uno de nosotros.

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